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La magia del vino
El berciano Raúl Pérez está considerado como uno de los mejores enólogos del mundo
Raúl Pérez cata unos de sus vinos en un acto celebrado con amigos y colaboradores el mes de julio.
Á. G. M. / Ponferrada
Es el enólogo español con mayor proyección internacional.
El crítico más influyente del mundo, el americano Robert Parker, ha ‘colocado’ nueve de las creaciones de Raúl Pérez en el Olimpo de los caldos, todos ellos por encima de los 94 puntos.
Este joven leonés, natural del Bierzo, pertenece a una familia tradicionalmente bodeguera. Pese a que se ha criado entre las viñas, su incursión en este mundo fue fruto de la casualidad, a los 19 años, ni bebía ni le gustaba el vino: “A los 20 años casi se puede decir que odiaba el vino. Nunca me llamó la atención ese mundo, era un trabajo sobre todo físico.”.
Durante cinco años, aconsejado por su familia, se traslada a Asturias para estudiar el Bachillerato y preparar su acceso para la carrera de medicina, verdadera vocación por aquel entonces de Raúl.
Al acabar el COU, su vida da un giro inesperado. Toma una decisión que todavía hoy, no sabe como ocurrió: “No sé por qué acabe matriculándome fuera de plazo en la Escuela de Enología de Requena en Valencia. Nunca he sabido por que fui aquel día allí con mi hermano, había estado preparándome para estudiar una carrera que me gustaba, y acabé preparándome en algo de lo que no tenía ni idea, tan si quiera bebía vino”.
Pero el vino, presente en todas las culturas conocidas desde hace más de 7.000 años, ‘aprisiona’ al joven enólogo: “Para mí el vino es más que una forma de vida, es una obsesión. Es una parte de mi vida que me quita mucho tiempo, que me hace renunciar a muchas cosas que me gustaría hacer. Quizás algún día las haga”.
Raúl Pérez trabaja durante su segundo año de carrera de forma antagónica a lo que para él debe ser el trabajo con el vino. Su primer empleo renumerado, de tan sólo treinta días, es en una cooperativa del Penedés de 30 millones. Por el año 1993, comienza a trabajar en la bodega familiar, de la que presume ‘llevar’ 17 cosechas. En 1999, su inquietud por otras zonas vitivinícolas le alejade su familia, evolucionando su actividad profesional en España y Portugal: “Dejé la empresa familiar porque tenía que desarrollar una parte de mí que no podía hacerlo con la empresa de mi familia porque ya era muy grande”.
Madurar y crecer como enólogo, perfeccionar y conocer sus vinos, Raúl emprende un camino discrepante dentro del mundo del vino que hace de sus caldos sean inimitables: “Intento darle al vino un enfoque diferente, el mundo del vino tiende a la globalización”.
Pese a su juventud Raúl Pérez no es un enólogo moderno. Conoce la tierra como nadie, vive y cata las viñas,las uvas, las barricas. Defiende que para el vino, mañana no es igual que lo fue hoy, todo sucede en el momento, el vino se elabora cada día: “A mi equipo siempre les digo que no apunten nada sobre nuestra forma de trabajo ese año, porque todo cambia. No se trabaja igual de un año al siguiente. El pasado 2008 ha sido un año con muchos cambios. En este momento estamos en una fase de no tocar los vinos. Todavía no sé que va a pasar, pero hasta el momento nos gusta la estructura de trabajo y los resultados prometen ser interesantes”.
Raúl Pérez, entiende y elabora el vino de forma artesanal, prescindiendo de la tecnología y de la biotecnología, pese a que en sus principios reconoce si formó parte de su trabajo: “La tecnología se ha impuesto y los vinos son demasiado estandarizados. Es como los coches, hay coche que se hacen a mano, que tienen imperfecciones, pero son los coches más deseados y que más me gustan a mí”.
Sus caldos son elaborados para un ‘reducido’ grupo de gente que busca otras cosas en el mundo del vino: “Eso lo que nosotros queremos dar. Un retorno al vino de antes. Esos recuerdos, esas imperfecciones del vino, eso que les haga diferenciarse. Hacemos vinos para personas, para los que están cansados de que todos los vinos sean lo mimo. Hacemos vino para la gente”.
Los proyectos en los que participa Raúl Pérez, pasan por limitar todo. Sus caldos son acuñados para elaboraciones deentre ochocientas y mil botellas. Su filosofía sobre el vino le exige mantener y ‘experimentar’ con los amigos sus caldos: “Algunos de los vinos que elaboro no los comercializo, es vino para compartir con mis amigos. Vinos como ‘El Rosario’, un vino de gotritis, de tan sólo 90 botellas anuales”.
La ‘excepción’ de los proyectos de este enólogo berciano, por su magnitud, no supera las 6.000 botellas, algo que en este mundo dominado mayoritariamente por los resultados empresariales, es una utopía sólo al alcance de este ‘gurú’ del vino.
Lejos de lo que inicialmente pueda parecer, sus caldos en el mercado ‘respetan’ el coste de su origen, huyendo una vez más del éxito acumulado internacionalmente: “Que tengamos este reconocimiento con vinos como el ‘Ultreia Valtuille’ no quiere decir que ahora vayamos a poner en el mercado 10.000 botellas. De mi vino ‘El Pecado’ o del ‘Skecht’ hay mil botellas, y nunca habrá ni una botella más. Ese es el encanto del proyecto, limitarlo, no moverlo por una cuestión comercial”.
Son sus colaboraciones para otras bodegas lo que le aportan la estabilidad económica que necesita, esto permite que en sus proyectos, Raúl Pérez tengan la libertad de trabajo que necesita para expresar su pasión y su formade entender el vino, sin someterse a la obligación empresarial con independencia de los críticos: “Si no me gustan los vinos que estoy elaborando, no los saco. En el año 2006 no saque vinos, no hay en el mercado ni una botella de ‘Utreilla Valtuille’ 2006, ni de ‘El Pecado’, a pesar de que en el 2005 habían tenido 98 puntos en la lista de Robert Parker. Nuestros vinos tienen que ser así. Eso me permite que el proyecto continúe y sea bueno”.
Algunos de sus proyectos solamente pueden concebidos por la inspiración de un ‘tocado’ como Raúl Pérez. En el año 2002, el stress le ‘aconsejó’ descansar los fines de semana en la costa gallega. Una de esas ‘mágicas’ noche, en su casa de San Vicente en compañía de su copa de vino, su ‘‘fantasía’ se puso en marcha: “Empecé a desarrollar el proyecto para experimentar sobre como evolucionaría el vino bajo el agua, sin oxígeno. Los primeros problemas surgieron de los corchos, no aguantaban la presión. Inicialmente las botellas estaban a 30 metros de profundidad, ahora las hemos subido a unos 20. Una vez al mes suelo bajar a por una botella para comprobar como evoluciona. De momento es un vino que sólo comparto con amigos”.
Toda la elaboración de este albariño, el ‘Skecht’, se hizo en el garaje de su casa: “Ese mismo año se hizo toda la uva dentro de casa. No había una planificación para meter las botellas bajo el agua, pero surgió, y ahí está. Son proyectos que salen así”.
Una de sus últimas creaciones fue presentada en sociedad el pasado mes de julio en Carracedelo. Un acto organizado por el propio Raúl Pérez para disfrutar con sus más estrechos colaboradores y amigos. El enólogo sorprendió a los ‘elegidos’ con unas pocas botellas de vino que ha elaborado con uva Riesling. Variedad de uva originaria de Europa central: “Es uva de mi familia que no quisieron vendimiar, para ellos no era interesante, pero que a mí me pareció apasionante. Hemos cogido esa uva y la hemos procesado, podíamos estar años detrás para conseguir el vino que hemos elaborado con esa uva. Este año lo hemos conseguido. Era una oportunidad. Quizás pasen 10 o 20 años hasta que vuelva a conseguir este vino”. Todos los que han podido catar esta nueva creación de Raúl Pérez elaborada con uva Riesling, coinciden en considerarlo como una “obra excepcional”.
Todos los proyectos de Raúl Pérez, los de siempre o los nuevos, lo que están y los que llegarán, mantienen la misma esencia, una única filosofía: “Siempre son y serán micro proyectos”.
El Bierzo, Galicia, Asturias, Madrid, Portugal son algunos de los proyectos en los que actualmente está trabajando. Sudáfrica y Argentina, o elaborar vino con algún ‘personaje’ del mundo de la televisión, son los que prepara y desarrolla cara al año que viene. La participación de Raúl en estos proyectos está supeditada a que son con personas que aprecian el vino:“Proyectos en los que quiero compartir momentos con gente que me rodea. Hacer vinos desde dos puntos de vista. El suyo y el mío”.
Raúl Pérez es un enamorado de su natal Bierzo. Sobre los vinos que se elaboran en nuestra comarca, Raúl Pérez es contunde: “Estamos en una fase muy rara en El Bierzo, pero esta zona tiene mucho potencial. Queda mucho por hacer. Creo que inicialmente nos hemos equivocado un poco en el perfil de vinos que hacemos. Nosotros este año con los ‘Ultreia’ ya hemos dado un cambio muy grande. Mis vinos de 2008 responden a otro tipo de vinos”.
El éxito y reconocimiento alcanzado por las puntuaciones de los críticos más influyentes del mundo del vino, no ha ‘disfrazado’ su humildad, ni su ilusión por seguir ‘aprendiendo’ y trabajando al lado de los mejores en el mundo del vino: “Hay gente muy profesional en España. Gente que trabaja muy bien. Hay varios enólogos muy buenos. De hecho el año 2009 de Raúl Pérez va a ser un año muy particular, va a ser el año de los vinos de mis amigos. Entiendo que en España hay seis o siete personas y bodegas que están haciendo las cosas muy bien y he pedido hacer vinos con ellos”.
El mundo del vino se encuentra en un proceso de constante evolución, al igual que nuestra sociedad. La denominada como ‘cultura del vino’ ha levantado ‘imperios’ de forma estrepitosa, ahora, en un momento de cavilación en el sector, la tendencia es hacia lo más selecto: “La cultura del vino permanecerá siempre, no ha nacido ayer. Sufrirá altibajos, estamos en un momento extraño, pero desde el punto de vista saludable y alimentario, la cultura del vino es mayor, con un consumo más selectivo. La gente se preocupa más por conocer el vino. Se siguen abriendo botellas. Hay una reflexión en los vinos clásicos” afirma Raúl Pérez, elmejor enólogo español.
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| Los tintos gallegos también se abren paso entre los mejores vinos del mundo |
| Blanco y gallego era sinónimo de máxima calidad en vinos. Ahora llega el tinto. |
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Es del Bierzo pero se vino a Galicia en busca del triunfo. Y vaya sí lo ha logrado. Telecinco anunció en su informativo de mediodía que los tintos gallegos de Raúl Pérez figuran ya entre los mejores vinos del mundo, a juicio de la crítica internacional.
La estrella quizá más conocida internacionalmente se llama Pecado pero Raúl Pérez también hace el vino Algueira, de Ribeira Sacra, que ya bebió el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en la Moncloa y que es de lo mejor de Galicia.
Según la periodista Amaya Cervera, Pecado procede de una parcela que cae en pendiente hacia al río, con suelos de pizarra compacta y cepas de mencía de entre 30 y 40 años. El vino, que fermentó en un depósito abierto de 2.000 kilos con bazuqueos, ha pasado un año en barrica.
Raúl Pérez no podía ser otra cosa que viticultor y enólogo. Siete generaciones antes le habían marcado el camino. Según Paco Berciano, ya en 1752 un antepasado de Raúl Pérez dejó escrito: "(...) que el día de su entierro se invitara a los vecinos de Valtuille de Abajo, en El Bierzo, a una jarra de vino procedente de las lomas más altas del pueblo y a una corteza de pan".Quizás Raúl -como relata Paco en su blog- piense hacer lo mismo porque, desde que con apenas 18 años, se hizo cargo de la bodega familiar de Castro Ventosa su gran objetivo ha sido hacer grandes vinos con las viejas cepas de Valtuille.
- El proyecto Ultreia y el vino Pecado
Ahora ha emprendido el camino en solitario y está embarcado en un proyecto que ha llamado Ultreia, en homenaje al saludo que históricamente se hacían los peregrinos del Camino de Santiago cuando se encontraban. Elabora, de momento, dos vinos: uno más sencillo, Ultreia Saint-Jacques y el otro, que rinde, como no, homenaje al nombre de su pueblo, Ultreia de Valtuille. Pero, además, está metido en diversos proyectos.
Según Todovino.com, Raúl Pérez es, probablemente, el mejor representante de la nueva generación de enólogos dispuestos a abrir otras fronteras para el vino gallego, aunque sea a costa de probar, experimentar y estar detrás de más de 20 vinos a la vez con producciones casi irrisorias que van de las 300 a las 5.000 botellas.
En una cata celebrada en Madrid a finales de marzo y recién llegado de la vendimia sudafricana, Raúl mostró y contó con transparencia y sencillez los muchos vinos y proyectos que le ocupan actualmente. La mayoría tiene la virtud de unir su carácter experimental con unos umbrales de calidad inesperados para ciertas zonas y variedades. "No es habitual -explica Amaya Cervera en Todovino.com- poder probar en el mismo día un monovarietal de caíño, otro de loureiro tinto y un blanco de alvarín, además de albariños, mencías, garnachas de San Martín de Valdeiglesias y hasta vinos dulces que experimentan con la botritis".
Raúl Pérez se hizo un nombre con sus tintos del Bierzo y sigue siendo el enólogo de Bodegas Estefanía (Tilenus) pero pero hace ya un tiempo que abandonó la bodega familiar de Castro Ventosa donde creó la gama Valtuille. Hoy, con proyecto en solitario en la denominación leonesa, considera que no hace sino continuar esa línea de trabajo con otro nombre. Su nueva marca es Ultreia, el saludo que se daban los peregrinos en el Camino de Santiago y que viene a ser una especie de “adelante” o “continúa”.
Raúl Pérez defiende la sencillez a la hora de trabajar, la limitación de los tratamientos en viña y en el uso de sulfuroso, pero se niega a colgarse la etiqueta biodinámica: “A la cepa -suele decir- hay que tratarla, más que con una normativa, con racionalidad”.
El crítico Jay Miller, de The Wine Advocate, que acaba de dar 98 puntos tanto a su tinto top del bierzo (Ultreia de Valtuille 2005) como al que debe ser el mejor ribeira sacra de la historia (Pecado 2005), ha escrito que “éstos son vinos brillantes, artesanales y hechos a mano que no pueden ser descritos sólo con palabras. Hay que experimentarlos para creérselos”. Jay Miller le dio la misma puntuación a Vega Sicilia Único 1998 que a Ultreia de Valtuille 2005 El Pecado 2005 de Raúl Pérez.
- La zona con mayor potencial de España
Cualquiera que haya visto el espectacular paisaje de la Ribeira Sacra con su viñedos en terrazas y severas pendientes no albergaría ninguna duda sobre la calidad de los vinos que se podrían elaborar aquí. Sin embargo, y salvo contadas excepciones, las mencías de esta denominación parecen estar muy lejos de experimentar una progresión similar a las del Bierzo. Raúl Pérez cree que ésta es “la zona con mayor potencial de España pero la más pobre en viticultura” en alusión a que prima la productividad sobre la calidad y a que se ha replantado erróneamente parte del viñedo con tempranillo.
Catado a ciegas hubiera sido imposible decir que su tinto Pecado 2006, que se sitúa en el entorno de los 40 euros y del que se hacen escasas 800 botellas, era de esa zona por la sorprendente y perfecta maduración de la uva (aquí los tintos tienden a ser vegetales y a menudo verdes) y de sus taninos, así como por su elegancia, un calificativo poco empleado por estos lares. En nariz tardó en expresarse; asomaron notas de roastbeef y luego abundante fruta roja madura y pétalos de rosa, según Amaya Cervera.
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Los 25 mejores vinos de León en la calificación de Robert Parker
Robert Parker señala a Raúl Pérez como el gran enólogo español
Consigue 98 puntos con «El Pecado», un mencía, y con los 96 del «Rara Avis» eleva el prieto picudo a puestos inimaginables
05/07/2009 | león |
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Volvió a conseguirlo. Si ya el año pasado alcanzó 98 puntos sobre 100 para los Ultreia de Valtuille (mencía de la DO Bierzo) y El Pecado (mencía de Ribeira Sacra) y 97 para A Trabe (tinto de Monterrei, Orense), ahora vuelve a alcanzar idéntica puntuación para el pecaminoso vino de la etiqueta rosa, con la salvedad de que esta vez sólo hay un vino español por delante (Pingus, de Ribera del Duero, con 99 puntos) en la puntuación del norteamericano Robert Parker, hoy por hoy la máxima autoridad mundial en materia de crítica enológica. Repite también los 97 de A Trabe . Pero sin duda alguna las grandes noticias para el vino leonés son los 96 puntos del Rara Avis tinto y la misma calificación para el Ultreia La Claudina . En ambos casos son las primeras elaboraciones comerciales -”y personales-” de Raúl Pérez Pereira con el prieto picudo -”esta variedad sólo había alcanzado 92 puntos con el Cumal (Dominio Dostares) y el Pardevalles Carroleón (Hijos de Rafael Alonso)-” y el godello, en este caso de la viña de Valtuille de Abajo cuyo nombre se recoge en la etiqueta. Por alguna razón que se desconoce, probablemente porque no llegaron a la cata no aparecen los Ultreia de Valtuille y Ultreia Saint Jacques, ambos mencía de la DO Bierzo calificados el año pasado con 98 y 93 puntos, respectivamente, sabiendo que el segundo no alcanza los tres euros de precio en bodega. Con esas puntuaciones, a las que hay que sumar los 25 puntos del Sácrata , otro de un proyecto personal en Ribeira Sacra, donde tiene bodega propia, además de las alcanzadas con A Trabe (DO Monterrei) y Forjas do Salnés (DO Rías Baixas), Parker consagra al genio enólogo de Valtuille de Abajo, de 35 años de edad, como el gran enólogo español del momento. Pero no deben pasar inadvertidos los 94 puntos del Valtuille Cepas Centenarias (Castro Ventosa, DO Bierzo), que todavía lleva su firma, ni las mimas puntuaciones para Las Lamas y La Faraona y, sobre todo, los 96 del Moncerbal , los tres vinos de finca que otro genio, Ricardo Pérez Palacios, elabora junto con su tío Álvaro para Descendientes de J. Palacios. Paixar , de la bodega del mismo nombre, completa la relación de los 94 puntos. Tampoco deben pasar inadvertidos los 90 puntos de Vendimiario , la novedad de este año de la bodega bañezana Ribera del Ornia. Un vino cargado de calidad, pero también del simbolismo y los recuerdos que se esconden tras la mención de un vino... de novela. |
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Raúl Pérez triunfa en Baiona |
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Es la conclusión a la que llegaron los felices mortales que, el pasado viernes, tuvieron oportunidad de caer en el Pecado, una de las referencias vinícolas experimentales que lleva el sello de Raúl Pérez. Fue en el transcurso de una cena-degustación celebrada en el restaurante Pazo de Mendoza, de Baiona. Pedro Villamarín, director de la casa y, claro, del club gastronómico del establecimiento, acertó de pleno con la elección del invitado, considerado uno de los mejores enólogos de España.
Ni que decir tiene que Raúl llenó el aforo. Y más que hubiera habido. Aprovechó la ocasión para presentar en primicia los vinos que sacará al mercado dentro de tres o cuatro meses y, de paso, para explicar sus personales prácticas de elaboración de caldos. La experimentación es lo que ha llevado a este leonés al Olimpo de los enólogos.
Todo empezó en la bodega familiar de su Bierzo natal, pero ya hace tiempo que no solo vuela por su cuenta, sino que ha conseguido que su imperio llegue desde Galicia a Sudáfrica, y desde Estados Unidos a Japón. Y eso que lo suyo, en cuestión de números, es el minimalismo. De algunos vinos apenas produce unos pocos centenares de botellas; cinco o seis mil de los que más. De ahí que los 55 comensales del viernes (el Pazo de Mendoza no tiene sitio para más), se sintieran tan privilegiados.
Raúl Pérez descubrió el albariño (como enólogo, claro) hace apenas siete años. Fue por prescripción médica. No porque el galeno le sugiriera beber sendas copitas a las horas de la comida y de la cena, sino porque le prescribió reposo absoluto para el estrés que le traía, como a Almodóvar, al borde de un ataque de nervios. Eligió la ría de Arousa para seguir la prescripción médica de tumbarse a la Bartola. Al final, para entretener tanto descanso, terminó haciendo lo que mejor sabía, vino. Uno de sus famosos vinos de garaje, porque fue precisamente en el garaje de la casa donde realizó la operación. Así nació su albariño Skecht. Luego vendrían más, pero este fue el le convirtió en personaje mediático después de que se le ocurriera probar cómo evolucionaría el vino si sumergía las botellas en el mar.
En un lugar secreto de la ría de Arousa sumerge cada temporada la producción de albariño. Empezó haciéndolo a 30 metros, pero la presión y la actividad de los pulpos, que sacaban los tapones, fue obligándole a corregir sobre la marcha hasta rozar la perfección. Según explicó, ahora las botellas están a 16 metros de profundidad y la evolución del vino es inmejorable. Para muestra, el botón del viernes. La iniciativa de Raúl Pérez ya tiene imitadores. Se la ha copiado una empresa mallorquina, en este caso con objetivos turísticos.
Son los que ha vivido hasta ayer María del Pilar Carballo, la abuela de As Neves y A Cañiza. En el primer municipio fue en el que vino al mundo el 22 de enero de 1907. En concreto en la parroquia de Cedeira. El segundo es en el que reside. Para más señas en la residencia Nuestra Señora del Rosario. Allí fue donde Pilar sopló las velas de la tarta con la ayuda de Carmen Gil, concejala de Servicios Sociales de su pueblo natal; César Mera, regidor cañicense, y José María Vázquez, director de la residencia.
Éste fue el encargado de contar unas cuantas pinceladas acerca de la peripecia vital de la protagonista, que reside en la casa desde hace cuatro años. Imposible hacer un recorrido pausado por 102 años de vida en unos minutos, ni siquiera en toda una tarde. Pues sí.
Es lo que dice una encuesta que ha realizado la firma Randstad, considerada líder en soluciones de recursos humanos. La firma en cuestión hizo la misma consulta el año pasado por primera vez. El caso es que una vez comparados ambos resultados ha descubierto que un 18 por ciento más de los curritos encuestados estarían dispuestos a mantener una relación sentimental con un compañero de trabajo (49% frente al 31%). Los datos demuestran que tanto candidatos como empresas son cada vez más abiertos a las relaciones personales en el marco laboral. Eso sí, sigue habiendo un 44% de trabajadores que sigue a rajatabla aquella máxima de «donde tengas la olla...», y ni por todo el oro del mundo mantendría una relación sentimental con un compañero de trabajo. Pues eso. Las flores están bien, pero lo que prima este San Valentín son las experiencias relajantes. El Balneario de Mondariz y el Gran Hotel Hesperia de A Toxa han tenido la misma idea, un programa especial San Valentín. Por si están enamorados, lo celebran y el bolsillo se lo permite, sepan que pueden quedar muy bien por 105 o 135 euros. Además de placeres acuáticos diversos, el precio incluye alojamiento, desayuno y atenciones varias como cava, frutas con chocolate para disfrutar en la habitación...
Es lo que manda el calendario por San Blas, es decir, hoy. Al ave en cuestión es a la única que no se espera hoy en Bembrive. El resto del mundo seguro que se da cita en el fiestorro. Avisados quedan. |
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La crítica consagra a Raúl Pérez como el rey de la nueva enología
El «Ultreia de Valtuille» del enólogo berciano alcanza los 99 puntos en la calificación de Robert Parker, la más alta para los vinos españoles, y causa un auténtico revuelo en el muy selecto mercado de Estados Unidos
19/07/2009 B. FERnández |
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Cuando hace apenas tres semanas trascendían las notas de Robert Parker, el más prestigioso crítico internacional, sobre los vinos españoles e incluía a veinticinco elaboraciones leonesas en el tramo de calificación de entre 90 y 98 puntos, coronadas por El Pecado (mencía, DO Ribeira Sacra), de Raúl Pérez Pereira (Diario de León del 5 de julio), ya advertíamos de que, si bien era motivo de celebración -”sobre todo porque el genial enólogo de Valtuille de Abajo repetía calificación y además alcanzaba los 96 puntos con su Rara Avis (Vino de la Tierra de Castilla y León) cuando nunca antes un prieto picudo había pasado de 92-”, quedaba en el aire la incógnita de qué habría ocurrido con sus mencías bercianos Ultreia de Valtuille y Ultreia de Saint Jacques , ausentes de la relación, cuando en el 2008 habían sumado 98 y 93 puntos, respectivamente, así como con el singular albariño (DO Rías Baixas) Scketch (96 puntos entonces). Las dudas no han tardado mucho en despejarse y lo han hecho, dentro del margen que la incertidumbre y las especulaciones que en la presente edición han marcado el desarrollo de la actividad de The Wine Advocator , con gran estruendo en el mercado estadounidense y en la crítica internacional en general y, por supuesto, con legítimo orgullo en la enología berciana, que superaba la barrera de los 98 puntos para el Ultreia de Valtuille de su primera elaboración (2005) con los 99 de la segunda (2006), una calificación sólo alcanzada este año por otro vino español, el Pingus (DO Ribera de Duero) del peculiarísimo Peter Sissek. Las alegrías no acaban ahí, porque el Ultreia Saint Jacques , que no alcanza los tres euros de precio en bodega y que el año pasado fue adornado con 93 puntos, repite calificación. A esas conquistas hay que sumar los mencionados 98 puntos de El Pecado (DO Ribeira Sacra), los 97 de A Trabe (DO Monterrei) y, por no hacer agotadora la lista, los 96 del albariño Scketch (DO Rías Baixas) y del godello Ultreia La Claudina (DO Bierzo), en su primera elaboración. Nunca el vino berciano y el genio e ingenio leonés había llegado tan alto. Y eso que a Raúl Pérez Pereira, a sus 35 años, le queda casi todo por hacer. |
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